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miércoles, 29 de julio de 2026

Fortalecer la Sociedad Civil Organizada, la Impostergable Prioridad para Lograr un Seibo Mejor. (3/4)

Institucionalización y relevo generacional

Por / Cesarin Leonardo Febles M. A.

Continuado con esta serie de artículos que surgen fruto de aquella convocatoria a la que hice mención en los anteriores partes, debo expresar justo eso es necesario. Convocar es apenas el primer paso; el verdadero salto de calidad está en institucionalizar. Muchos miembros de entidades se sumergen el la inacción porque nadie convoca, nadie dirige ni organiza.


Las agrupaciones y gremios de la sociedad civil seibana —juntas de vecinos, asociaciones campesinas, clubes culturales y deportivos, gremios profesionales, organizaciones religiosas y fundaciones comunitarias— deben ser convidadas a asumir, como prioridad propia, la formación y capacitación en los procesos de institucionalización dentro de los que resaltamos su incorporación legal, fortalecimiento estatutario, libros de actas al día, asambleas celebradas en tiempo y, sobre todo, cumplimiento estricto de los períodos de sus directivas.


Este último punto merece subrayarse sin eufemismos. Nada debilita más a una organización comunitaria que las directivas eternizadas, los estatutos engavetados y las elecciones internas que nunca llegan. Una junta de vecinos que no renueva su dirigencia pierde legitimidad ante su comunidad y ante las autoridades con las que negocia. La renovación periódica no es un trámite: es la primera escuela de democracia que conoce un ciudadano, el laboratorio donde se aprende a ganar, a perder y a rendir cuentas.

Y en esa escuela hay un pupitre vacío que urge llenar y es el de la juventud. Capacitar y abrir puertas a los jóvenes no puede seguir siendo un discurso de clausura de actividades. Hay que integrarlos desde las escuelas, ofrecerles becas y otros alicientes que capturen su atención —diplomados en liderazgo, pasantías en instituciones locales, fondos concursables para proyectos juveniles, reconocimientos públicos— para enamorarlos de la participación en acciones conjuntas y del interés colectivo en sus comunidades.



Nelson Mandela lo dijo con claridad meridiana: “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”. Si El Seibo quiere una sociedad civil fuerte mañana, debe sembrarla hoy en sus aulas.

Ese es, precisamente, el papel de la educación moral y cívica. Desde las escuelas deben crearse los espacios formativos —gobiernos escolares, debates estudiantiles, simulacros de votación, visitas guiadas al ayuntamiento— y abrir estos a que sean más que un requisito o formalidad, se debe procurar que creen jóvenes conscientes de su papel en la vida pública y del cumplimiento de las leyes en materia de procesos electorales en todos los niveles.

Un estudiante que a los quince años aprende a elegir su directiva estudiantil, a respetar el resultado y a fiscalizar a quien eligió, difícilmente será mañana un adulto que venda su cédula, su voto por 500 y un pica pollo o por un pase, o que normalice el fraude.

José Martí lo advirtió hace más de un siglo:
 “Ser culto es el único modo de ser libre”. 
Y nuestro Juan Pablo Duarte, fundador de la República sobre los hombros de una sociedad secreta de jóvenes organizados, dejó la consigna que aún nos interpela:
 "Trabajemos por y para la patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos”.
No se trata, pues, de improvisar líderes cuando estalle la próxima crisis, sino de formarlos con método y con tiempo. Las organizaciones que hoy existen en El Seibo tienen ante sí una doble tarea: ordenar su propia casa institucional y convertirse en semillero generacional. Ninguna de las dos admite más postergación.

#UnSeiboMejorEsPosible

martes, 28 de julio de 2026

Fortalecer la Sociedad Civil Organizada: La Impostergable Prioridad para Lograr un Seibo Mejor (2/4).


Por / Cesarin Leonardo Febles M.A.

Iniciamos este artículo refiriéndonos a aquel encuentro en que la sociedad civil Seibana fue convocada por el Consejo Municipal de Desarrollo para participar del Programa Fortalecimiento de Organizaciones de la Sociedad Civil auspiciado por la ASOCIACION SOLIDARIA ANDALUZA DE DESARROLLO (ASAD), la Cooperación Española y la FEDERACION DOMINICANA DE MUNICIPIOS (FEDOMU) donde abordamos esa preocupación que titula este artículo.



En esta continuando, es preciso decir, que el desafío que enfrentamos junto a los que como Confesor Girón, Luiggy Valera y quienes compartimos esta visión no es menor. La sociedad civil seibana padece los males que aquejan a casi todas las comunidades del interior de República Dominicano ya que la dispersión de esfuerzos, liderazgos que envejecen sin relevo, clientelismo que compra silencios, y una apatía comprensible en gente que ha tocado demasiadas puertas sin respuestas.

Pero la historia enseña que donde la ciudadanía se organiza, el abuso retrocede; y donde la ciudadanía se dispersa, el atropello se instala como costumbre.

Y cuando no existe organización, el descontento no desaparece sino que se acumula. Se acumula en el joven que no encuentra empleo ni recreación, en la madre que peregrina por un hospital sin insumos, o con el estudiante que no se le asegura un cupo donde aspirar a recibe una educación de calidad sino una por debajo de lo que merece, en el motorista que teme más al retén en la cueva de una carretera a la entrada del pueblo que al accidente. Esa presión, tarde o temprano, busca salida. Y sin cauces organizados, la salida suele ser el desborde.

Para muestra, un botón. Las recientes quemas de gomas y protestas en los barrios de esta ciudad lo evidenciaron con crudeza. Tras la muerte del joven Librand Alexander Tavares Montero, de 22 años, ocurrida luego de que sus acompañantes acusaran a un agente policial de golpearlo con un casco protector en el tramo carretero El Seibo-Las Cuchillas, sectores como La Jabilla, Cañada Francisca, Loma de Los Chivos, Ginandiana, El Retiro, Los Hoyitos y Villa Guerrero se convirtieron en escenario de barricadas, quema de neumáticos y mucha basura.

Cuando nadie organiza, cuando ningún liderazgo legítimo tiene la capacidad de convocar acciones reivindicativas y protestas pacíficas, cualquiera hace un llamado y los indignados —esos que están hastiados de abusos, de no recibir servicios educativos y de salud de calidad, de ser atropellados, de que se vulnere su libertad de tránsito, de reunión y de recreación pacífica, mayormente jóvenes que claman justicia por casos como el de Librand— pueden desbordarse y terminar en desórdenes que nadie controla y que a nadie benefician.

Que quede claro: la protesta es un derecho constitucional y la indignación de este pueblo es legítima. Lo que no es sostenible es que la única voz disponible sea la del fuego en el pavimento. Una sociedad civil fuerte convierte la rabia en agenda, la agenda en negociación y la negociación en conquistas verificables. Esa es la diferencia entre un pueblo que arde y un pueblo que avanza.

Por eso, como editor de un medio digital que observa y analiza las tendencias sociales de esta provincia, repito la frase con la misma convicción de aquellos comunitarios reunidos en el ayuntamiento de El Seibo: la fuerza de una comunidad está en la unión de su gente.

Insto a la población seibana y nacional a fortalecer la sociedad civil, a integrarse a sus organizaciones y a exigir el fortalecimiento real de los Consejos Municipales de Desarrollo. Imploro además, una participación más activa en todas las acciones que promueven organizaciones como ASAD en pos de mayor participación ciudadana a nivel municipal y provincial. Porque solo unidos —organizados, vigilantes y propositivos— podremos demostrar que un Seibo mejor no es una consigna: es posible.

Espera la tercera y cuarta parte.

#UnSeiboMejorEsPosible

lunes, 27 de julio de 2026

Fortalecer la Sociedad Civil Organizada la Impostergable Prioridad para Lograr un Seibo Mejor (Primera parte).

Por / Cesarin Leonardo Febles M.A. 

En una reciente reunión celebrada en el salón Blas Hernández de la Cruz del ayuntamiento de El Seibo, un servidor Cesarin Leonardo Febles, junto a Confesor Girón, Luiggy Valera, José Mercedes (Claudio Color), Dalbert Poueriet, José Daniel Febles, Esmeralda Villa, Víctor Vásquez, Wilfredo Peguero, Rosalía Moreno y otros dirigentes comunitarios y representantes de instituciones de esta ciudad y municipio, coloqué sobre la mesa una propuesta que a mi juicio debería ocupar el centro del debate provincial.


El Seibo tiene el desafío impostergable de fortalecer su sociedad civil organizada si aspira a lograr metas en conjunto. No fue un discurso protocolar más. Fue un llamado a entender que ningún pueblo avanza cuando cada quien empuja en dirección distinta, y que las conquistas colectivas —agua, caminos, escuelas dignas, hospitales que funcionen— solo llegan cuando la comunidad se sienta unida frente a quienes toman decisiones.


Se necesita fortalecer y renovar el liderazgo en las entidades de la sociedad civil organizada. Mi propuesta no es excluir sino más bien incluir nuevas miradas, pareceres, gente que igual desea de ver avanzar nuestro pueblo, con una convicción clara de que unos pocos y estos cada un por su lado nos llevará demasiado poder alcanzar aquellos objetivos que por cierto, los que se han definido en los espacios para tales fines la población no los tiene claro.


La frase que he convertido en bandera ondeante en cada publicación: “Un Seibo Mejor es posible” de Miguel Ángel Gullón Pérez adicionada a lo que con precisión se fortalece en la que dice: “La fuerza de una comunidad está en la unión de su gente”, atribuida a Helen Keller, la escritora y activista estadounidense que venció la sordoceguera para convertirse en símbolo universal de superación. La propia Keller dejó otra sentencia gemela que completa la idea: solos podemos hacer muy poco; juntos podemos hacer mucho. Y un viejo proverbio africano lo dice a su manera: si quieres ir rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, camina acompañado. El Seibo no necesita llegar rápido a ninguna parte. Necesita llegar lejos, y para eso necesita caminar junto.

La realidad provincial confirma la urgencia del planteamiento. La Región Yuma, a la que pertenece El Seibo, presenta los niveles más bajos de desarrollo humano del país, según la Plataforma Territorial de Desarrollo Humano de 2024, una realidad que golpea especialmente a mujeres, juventudes y comunidades en situación de vulnerabilidad .

No falta quienes habrán querido hacemos creer que ha sido por alguna buena gestión municipal o cualquier otra parafernaria populistas pero no es así, ni tampoco es casual que la cooperación internacional haya puesto los ojos aquí y que la Asociación Solidaria Andaluza de Desarrollo (ASAD) y la Federación Dominicana de Municipios (FEDOMU) ejecutan, con financiamiento de la cooperación española, un proyecto de desarrollo local en Guaymate, El Seibo y Miches   cuyos ejes incluyen, precisamente, el fortalecimiento de la gobernanza municipal y el empoderamiento de la sociedad civil .

Los diagnósticos sobran. El propio Plan Municipal de Desarrollo de El Seibo identificó 61 demandas ciudadanas, y quienes las impulsamos y sabemos de las trabas burocráticas y deseo de continuar la deuda social, advertimos que su ejecución no es responsabilidad exclusiva del cabildo, sino que exige la participación de la sociedad civil, el sector privado y el Gobierno central .

Lo que falta no es papel ni planificación, lo que falta músculo organizativo. Faltan juntas de vecinos activas, gremios articulados, jóvenes integrados a espacios de decisión y a un Consejo Municipal de Desarrollo que funcione como verdadera casa común de la ciudadanía, no como requisito de formulario.

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