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jueves, 6 de agosto de 2026

Tras Treinta Años Esperando La Corona Ginandiana Es El Campeón del Baloncesto Superior De El Seibo en 2026.


La fiesta que el barrio merecía, la crítica que el torneo necesita y la generación de gigantes que promete cambiarlo todo.

Por / Cesarin Leonardo Febles M. A.

Hay victorias que se celebran y hay victorias que se lloran. La del Club Deportivo y Cultural de Ginandiana pertenece a la segunda categoría pues tenían treinta años esperando que las condiciones —deportivas, dirigenciales, emocionales— se alinearan para que la corona del Torneo de Baloncesto Superior de El Seibo por fin durmiera en su barrio. Tres décadas es más que una sequía, treinta años es prácticamente una generación completa de fanáticos que crecieron, envejecieron y les contaron a sus hijos que alguna vez, algún día, Ginandiana volvería a ser campeón. Ese día llegó.

Desde este medio, que sigue y publica sobre este evento desde 2006, la felicitación es sin reservas. Al equipo, por su entrega en la cancha; a su dirigencia, por sostener el proyecto durante los años flacos, que fueron muchos; y a esa fanaticada que llenó el polideportivo con la fe intacta de quien sabe que la lealtad deportiva no se mide en trofeos sino en presencia. 

Como editor de este medio nos unimos a lo expresado por Firo Mejía: felicidades al equipo de Ginandiana por su dedicación y entrega, a su dirigencia y a sus fanáticos — disfruten su triunfo. Se lo ganaron a pulso. Juan Antonio DJ Juan Deportes dirigente del club lo definio así: "Treinta años de sacrificio, esfuerzo y dedicación. No fue un camino fácil, pero cada obstáculo nos hizo más fuerte. Hoy miramos hacia atrás con orgullo y gratitud, porque podemos decir que todo valió la pena. ¡La perseverancia siempre tiene su recompensa!" y el alcalde municipal Leo Francis Zorrilla tambien expreso sus felicitaciones: Felicidades en Grande para el equipo de Baloncesto de mi Barrio de Ginandiana por ser el campeón del torneo Superior de la Provincia de el Seibo

Pero la celebración honesta no puede tapar lo que el profesor Leroy Núñez dijo con la crudeza de quien ama este torneo lo suficiente como para no mentirle: "Póngale 0 en organización, pero por lo menos los muchachos jugaron." Y su crítica constructiva va al hueso del problema: hay que cambiar el método de dedicarle el evento y la copa a los políticos para que ellos se encarguen de buscar prácticamente todo el dinero del torneo. "Ese método ya caducó hace años", sentencia Núñez, y propone lo obvio que nadie ejecuta: buscar quien comercialice el evento, garantice una buena organización y evite que el torneo se pare por falta de recursos, "para que no siga sucediendo lo que durante años está pasando y el torneo se desluce."

Este medio suscribe ese planteamiento palabra por palabra, porque lleva dos décadas viéndolo repetirse. Dedicar el torneo al político de turno no es un homenaje sino, es una hipoteca. El dirigente que financia la copa a cambio de su nombre en ella convierte el evento en propiedad transitoria de su agenda, y cuando esa agenda cambia —o cuando pierde las elecciones— el torneo queda huérfano, mendigando de nuevo. La Asociación de Baloncesto Seibano necesita la comercialización profesional del evento que no es una traición a la esencia barrial del certamen sino su seguro de vida.


Que no muera la gallina de los huevos de oro.

Esta expresión popularizada cada año que las cosas por una u otra razón no andan bien, y que los intereses particulares de los directivos por lograr el éxito de sus respectivos equipos afloran, toma más vigencia. El principal evento deportivo de la provincia, avalado por la Federación de Baloncesto, que cuando conviene a tal o cual presidente o dirigentes se lleva a cabo con una serie regular a dos partidos por equipo (a veces), una semifinal y una final al mejor de cinco o siete partidos, con un destacado acto inaugural, sin ruda de prensa y sin congresillo en esta ocasión y un entusiasmo que según sus propios organizadores supera cada edición, tiene mucho que un patrocinador serio busca. Se demostró que tiene una audiencia cautiva, arraigo emocional y una transmisión profesional que llega cada vez más hasta la diáspora. Lo que falta no es atractivo. Es gerencia.

Y hay una razón adicional, poderosa, para resolver esto ahora y es el talento que viene empujando fuerte. La reseña de Frecuencia Seibana lo documenta como un hito histórico ya que a su juicio por primera vez, El Seibo consolida una generación de hombres altos sin precedentes. Johan Gutiérrez, "El Borrador Humano", 6'8" de alero moderno que pone el balón en el suelo, dispara de larga distancia y despacha tapones espectaculares, figura de la Liga Nacional de Desarrollo U22 avalada por Fedombal y estrella del Club Los Caradura de Ginandiana. Francis Polanco, 6'6" de versatilidad letal que corre el contraataque desafiando los estereotipos de su estatura. Fredilin De La Cruz, "Mantequilla", 6'7" de entrega inquebrantable, intrépido ante el contacto, capaz de fajarse en la pintura y castigar desde afuera. Una tierra tradicionalmente conocida por su talento perimetral hoy presume una columna vertebral imponente. Ese futuro se escribe en grande — pero se escribe aquí, en este torneo, si este torneo está a la altura de recibirlo.

Ahí está el mensaje que deja esta edición pues la corona de Ginandiana demuestra que la constancia paga; la crítica de Núñez demuestra que la paciencia se agotó; y la camada de Gutiérrez, Polanco y De La Cruz demuestra que el tiempo de arreglar la casa es ahora, antes de que ese talento se vaya a brillar a canchas ajenas por falta de una estructura propia que lo retenga.

Ginandiana esperó treinta años y su momento llegó. Que la dirigencia del baloncesto seibano no espere otros treinta para darle al torneo la organización, la comercialización y la institucionalidad que su gente, su historia y sus gigantes se merecen. La fiesta no fue completa, me dicen que, hasta eso, que un barrio celebre hubo entidades estatales que quisieron interrumpirlo. El compromiso debe ser también.

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