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miércoles, 20 de abril de 2016

EXPUESTOS AL CALIBRE 2.0: Niños en las redes

De: Listín Diario
Juan Salazar
juan.salazar@listindiario.com
Santo Domingo
En las redes sociales circula un vídeo que se ha hecho viral preparado por la Policía de Colombia, en el que presenta a agentes que crean perfiles falsos en la red social Facebook y luego de interactuar durante varios meses con diversos usuarios de uno y otro sexo, acuerdan citas para conocerse.
Al lugar de la cita llegan uniformados y les revelan que son realmente aquellas personas con quienes esos usuarios han estado interactuando durante largo tiempo mediante chateo, intercambio de fotografías y otras informaciones esenciales.
Los citados reaccionan sorprendidos ante la realidad de haber compartido a través del internet por tanto tiempo con usuarios ficticios de la popular red social y el video termina con un mensaje de advertencia: “Un adulto puede caer con facilidad, más fácil puede caer un niño. Mira lo que hacen tus hijos en las redes sociales”.
A ese y otros riesgos se exponen niños, niñas y adolescentes que utilizan sin control y sin supervisión de sus padres populares redes sociales y recursos tecnológicos, incluso de última generación, que los propios progenitores ponen en sus manos para mantenerlos entretenidos.
Las tecnologías son actualmente una herramienta eficaz e indispensable para la humanidad, pero también un teléfono, una tableta o una computadora en manos de un niño o adolescente es como un arma que podría meterlo en serios problemas, especialmente porque la mayoría de los adultos no supervisa los contenidos a los que acceden.


Riesgos latentes, grooming y sexting 
El pasado 5 de febrero la sociedad dominicana se escandalizó por la difusión en las redes sociales de un vídeo en que aparecía una estudiante practicándole una felación a un compañero de estudios en plena aula, ante la mirada de otros compañeros de clases que disfrutaban de la escena.
Dos riesgos a los que se exponen los niños y adolescentes que usan equipos electrónicos y que poseen páginas en redes sociales son precisamente el “grooming”, en español acicalar, y el “sexting” o sexteo.
El grooming se considera una serie de conductas y acciones deliberadamente emprendidas por un adulto para ganarse la amistad de un menor de edad, creando una conexión emocional con el mismo a fin de disminuir las inhibiciones del niño y poder abusar sexualmente de él.
En algunos casos el objetivo puede ser introducir al menor en el mundo de la prostitución infantil o para la producción de material pornográfico.
Según los expertos, esta práctica puede pasar por diversas etapas, y la primera se da cuando el adulto propicia lazos emocionales y de amistad con el menor, aparentando en muchos casos que tiene su misma edad para alcanzar un mayor grado de empatía.
Luego el adulto obtiene datos personales y la forma más apropiada de contactarlo sin que sus padres se enteren, para después pasar a la etapa de la seducción, la provocación y el envío de imágenes de contenido pornográfico, con lo que finalmente logra que el menor realice actos de naturaleza similar.
El siguiente paso es presionar al menor con la divulgación del material si no continúa enviando otros cada vez más atrevidos y hasta solicitar un encuentro personal con su víctima para abusar sexualmente de él o ella.
Mientras, el sexting, una contracción de las palabras en idioma inglés “sex” y “texting”, se refiere al envío de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos móviles. El sexteo –en español- es una práctica que cada día se hace más habitual entre menores de edad.
La práctica es más común entre adolescentes que se inician en el noviazgo a temprana edad y estudios recientes han demostrado que tiene una elevada incidencia en los embarazos en adolescentes e incluso en algunos suicidios por la vergu¨enza que experimenta el menor, luego de que ha quedado expuesto con la difusión de una imagen o un mensaje de texto comprometedor.
Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) permiten la comunicación mediante imágenes y vídeos que pueden ser difundidos de manera fácil, rápida y extendida, en una larga cadena en que el remitente inicial pierde el control sobre la difusión y posteriores destinatarios, a tal punto que podría convertirse en “viral”, término usado para identificar un material que ha sido ampliamente difundido por la web.
Uno de los mayores peligros a que se exponen niños, niñas y adolescentes que utilizan las redes sociales son precisamente los adultos que están a su acecho para acosarlos y luego hacerlos caer en las redes de la pornografía infantil.
LISTÍN DIARIO pudo lograr algunos casos de niños y adolescentes con acceso pleno a la tecnología y redes sociales sin la supervisión de sus padres. El hecho de que posean incluso cuentas en populares redes sociales, como Instagram, Facebook y Snapchat, les permite interactuar con personas de su misma edad, pero también corren el riesgo de hacerlo con miles de pedófilos que a diario están al acecho en internet.
(+) ESTÁN A LA VANGUARDIA TECNOLÓGICA 
Pablo y Sofía tienen tres hijas de ocho, doce y dieciséis años de edad. Él tiene dos trabajos y ella uno que complementa con dos ocupaciones adicionales. Tienen poco tiempo para dedicarlo a sus hijas, a las que para mantener entretenidas les han regalado tabletas electrónicas y celulares inteligentes de los más avanzados.
Ellas pasan largas horas del día navegando por internet o inmersas en diversos juegos, actividad que los padres por sus múltiples ocupaciones no están en condiciones de supervisar.
La niña de ocho años todavía mantiene un buen rendimiento escolar, pero las de doce y dieciséis años ya comienzan a mostrar las secuelas de tantas horas dedicadas a mover sus dedos a través del mundo envolvente de la tecnología, realidad de la que tampoco pueden abstraerse un amplio número de adultos.
“Es elocuente, expresa sus ideas con claridad y se nota muy adelantada para su edad”, expresa un familiar de la niña de ocho años, quien incluso creó un canal de youtube donde ofrece “tics” de belleza.
Mientras, la de once años se mantiene la mayor parte del tiempo inmersa en el mundo de “animes”, adaptación japonesa de la palabra “animación”, algunos incluso creados por ella. El anime tradicionalmente es dibujado a mano, pero se ha vuelto común la animación en computadora, con la presentación de tramas complejas a través de múltiples episodios.
La adolescente de 16 años, en cambio, casi estuvo a punto de reprobar el pasado año escolar. No se concentra en la escuela y se pasa la mayor parte del tiempo abstraída en el mundo de la tecnología.
En una reciente salida con sus padres perdió su Iphone 5 y la tablet que llevó en un pequeño bolso, pero en menos de una semana sus progenitores le compraron otros más modernos.
La Sociedad Americana de Pediatría ha advertido que utilizar una tableta o un teléfono inteligente para un menor de edad es “gratificante”, ya que las imágenes, movimientos y sonidos apelan a sus sentidos y captan toda su atención. Pero señala que aunque los padres consideren su uso como positivo, aun no hay estudios que revelen la conexión entre los teléfonos inteligentes o tabletas y el aprendizaje. “Vemos que a muchos niños les están dando estos dispositivos, y lo más preocupante es que pequeños de dos y tres años pueden durar hasta siete horas al día utilizando medios tecnológicos”, indicó la AAP.
TEMPRANO 
WEB 

Jeisy (nombre ficticio) tiene registrados todos los detalles de su nacimiento en su cuenta de la red social Instagram. Pero también una apreciable cantidad de fotografías y vídeos que detallan cada momento de su vida cuando apenas ha cumplido cinco meses de edad. Tener una cuenta en esa popular red social no fue obviamente su decisión.  Fue idea de su madre, quien alega que vio así la oportunidad de compartir con sus familiares y amigos el crecimiento de su hija a través de su propia página.
“Lo hice porque considero que es una bebé muy hermosa y hay gente que disfruta viéndola, de esa manera mis amistades y familiares pueden ver sus fotos sin tener que entrar directamente a mi página, sino que pueden hacerlo a través de la de ella”, explica la madre de Jeisy, cuyo nombre se omite por razones de ley, cuando se le pregunta si no considera inapropiado haber tomado esa decisión por su hija.
Puede ser que cuando Jeisy crezca no le gusten las redes sociales, pero pese a esa posibilidad, su madre argumenta que se trata de una cuenta temporal y que ella tendrá la oportunidad de conservarla o cerrarla cuando tome conciencia de sus actos.
Mientras, sin su consentimiento, Jeisy acepta solicitudes de amistad, sigue, etiqueta y realiza las actividades de cualquier usuario.  
CONCIENCIA 
SOLA 

Yinet, de 10 años, se entretiene con diversos juegos luego de concluir las tareas asignadas en el colegio. Ella dedica cerca de dos horas diario al aparato donde suele disfrutar de “jungle adventure”, un juego de un niño que debe llegar a una cueva venciendo múltiples obstáculos, como caracoles, erizos, escorpiones y serpientes.
Otros de sus juegos preferidos son “Princess Magic Coloring”, con el cual puede colorear una princesa, y “Pets nails”, para realizar diseños en animales.
Yinet, quien vive con su madre luego de la separación de sus progenitores, también tiene instalados en su tableta dos juegos educativos que le permiten incrementar sus conocimientos “Preguntados” y “Cierto o falso”.
Sin embargo, sus padres nunca participaron en la selección de los juegos que ella ha descargado por cuenta propia ni mucho menos monitorean que hace la niña con su tableta electrónica.
“Ella lo hizo sola, no controlo lo que hace con su tableta”, dice su madre. Hace 10 días Yinet abrió su cuenta de Facebook.
INTENSIDAD 
ENOJO  

Josué tiene cinco años y una pequeña vida “tecnológicamente intensa”. ¿La razón? Desde sus tres años de edad empezó a manipular los teléfonos inteligentes de sus padres. Lo que más hacía era jugar. Desde que sus progenitores llegaban a casa él saltaba de la alegría por verlos y porque sabía que iniciaría su momento de juegos y de ver vídeos infantiles.
Para “satisfacer su necesidad” de jugar, sus padres le obsequiaron una tableta antes de que este cumpliera sus cuatro años, regalo que aprovecha al máximo desde que llega del colegio. Ya Josué ha destruido dos tabletas por el mismo motivo: se enoja mucho cada vez que pierde con algún juego y deja caer el aparato. El pasado mes de enero uno de sus regalos fue otra tableta y desde entonces sigue dedicando más de tres horas diarias a su venerado entretenimiento.
Él se conoce todos los juegos, cuando pierde sus gritos aumentan y sus padres tratan inútilmente de tranquilizarlo. Sus progenitores, a pesar de ver el comportamiento del menor y su adicción al aparato, no lo limitan. Le permiten jugar todo lo que quiera sólo para que él esté tranquilo.

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